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martes, 2 de junio de 2009

Amor, el de a deveras

Amor

Kanji tomado de Gallery of Japanese Calligraphy

Amor-Libertad
Plenitud-Soledad
Certidumbre-Impermanencia Felicidad-Soltar

¡Qué pares de palabras tan más paradójicos y ciertos! ¡Qué trabajo me ha costado, en esta vida (y supongo que en todas las anteriores, de lo contrario ya lo habría comprendido) asimilar la relación entre unas y otras! ¿Cómo pueden haber pasado casi cuarenta años desde que empecé a vivir, y yo seguir tratando de comprender estas verdades! Las dicen una y otra vez los sabios, los iluminados, los maduros y mi papás (hoy, Ella me lo sigue diciendo con su risa alegrísima, casi compasiva, en las frases tan suyas que se me aparecen constantemente en el pensamiento: nacimos solos, nada es para siempre, la felicidad está adentro). Esta mañana, me lo dijo Osho en su libro Aprender a amar: enamorarse conscientemente y relacionarse sin miedos.

Nada nuevo, ya saben. Lo hemos leído infinidad de veces. Es más, ¡hasta lo hemos dicho con gran sapiencia cuando aconsejamos a algún amigo afligido por las tribulaciones del amor! Pero, ¡caray! ¿será que algún día se nos de de forma natural... así, de a deveras, eso de amar en libertad, gozosamente? Ay... yo espero que sí... porque parece tan bonito. Cuando sea grande, yo quiero amar así... y ¿saben qué? ¡Ya quiero ser grande!

Aquí les comparto un extracto:
La capacidad de estar solo es la capacidad de amar. Puede que te parezca paradójico, pero no lo es. Es una verdad existencial; sólo aquellas personas que son capaces de estar solas son capaces de amar, de compartir, de llegar a lo más profundo de la otra persona; sin poseer a la otra persona, sin depender de ella, sin reducirla a una cosa, y sin volverse adictos a ella. Permiten que la otra persona tenga total libertad porque saben que si se marcha, ellos seguirán siendo tan felices como son ahora. La otra persona no puede arrebatarles su felicidad, porque no es quien se la dio.
Entonces, ¿por qué quieren estar juntos? Ya no se trata de una necesidad; se trata de un lujo... Las personas auténticas se aman porque es un lujo... Disfrutan compartiendo; tienen mucha alegría, les gustaría derramarla en alguien más. Y saben cómo interpretar su vida como solistas.
El solista de flauta sabe cómo disfrutar a solas de su flauta. Y si por casualidad se encuentra con un tablista, con un solista de tabla, disfrutarán tocando juntos y creando una armonía entre la flauta y la tabla. Ambos disfrutarán: ambos derramarán su riqueza en la otra persona.
Osho


Fuente: Osho, Aprender a amar, Grijalbo, México: 2009, p. 209


Centro de Meditación Osho, India
Blog con enseñanzas de Osho



viernes, 5 de septiembre de 2008

Tristeza alegre

"Tras la insipidez de nuestra amnesia colectiva, 

se oculta un abigarrado paisaje de mujeres extraordinarias, 

algunas admirables, otras infames. Todas ellas  tienen en

común  una traición, una huída, una conquista:  traicionaron

 las expectativas que la sociedad depositaba en ellas,  huyeron

 de sus limitados destinos femeninos, conquistaron la 

libertad personal."(1) 

¿Has sentido algunavez una tristeza alegre? Este que yo tengo hoy, es un sentimiento raro. De esos que confunden y que aclaran, que parecen una pausa y que, en realidad son un arranque, un inicio, una transición.

Tengo ya algunos meses con una intensa actividad interna, una búsqueda parecida a las expediciones desafiantes de Indiana Jones buscando tesoros que intuye, pero que no tiene forma de saber a ciencia cierta si en verdad existen. En mi caso  no es un arca perdida lo que persigue mi espíritu siempre inquieto. En realidad se trata de una búsqueda mucho menos original, pero de un tesoro más valioso y brillante: mi voz genuina, mi esencia, mi yo perdido en la vorágine del miedo, mi yo sabio empañado por la inseguridad, mi yo valeroso, auténtico, íntegro, congruente.

En estos días he sentido que mis pasos se acercan decididamente a la cruz marcada en el mapa, ya maltrecho de tanto darle vueltas buscando el norte. Mala estrategia, lo sé. El norte no se busca en el mapa, sino en la brújula. Pero es que como no tenía clara mi dirección, confundía al mapa con la brújula, y al norte con mi dirección. Un poco complejo de explicar.

Lo bueno es que mi panorama va aclarándose... y con ello, curiosamente, el día se me puso un poco gris. Y es que darte cuenta de que lo que ha sido tuyo por mucho tiempo, lo que te ha permitido navegar por las aguas de toda una vida ya no sirve más, es doloroso. Por mucho daño que te haga, siempre cuesta despedirse de lo familiar, incluídos los hábitos arraigados, las creencias limitantes, las dependencias de todo tipo, los miedos y todas las costumbres, hasta las más dañinas. Y hoy, tengo conciencia de que estoy despidiéndome de mucho al mismo tiempo.

La parte alegre de esta tristeza, es que no es una tristeza autodestructiva, sino todo lo contrario. Genera dentro de mi una energía creativa, renovadora, valiente y llena de esperanza. Tal vez esta vez, si haya encontrado el tesoro perdido. Tal vez esta vez si esté lista para la plenitud.

Hoy tengo una tristeza abrumadora, y una alegría discreta. Creo que terminó la búsqueda; creo que me encontré de frente y por sorpresa conmigo misma, creo que me gustó lo que vi: una mujer de 39, aprendiendo por fin a caminar sin sus muletas, dolorosamente como suele suceder cuando las articulaciones están aún oxidadas. Una mujer que está desplegando sus alas entumidas por el tiempo que pasaron encerradas en su zona de comfort; está descubriendo apenas qué extensión tienen, y hasta dónde la pueden llevar. Tiene todavía restos de miedo metidos entre las plumas y enredados en su cabello, pero conforme las abre y las extiende, se los va sacudiendo junto con el polvo acumulado con los años.

Me enfrento a un nuevo abismo, el de asumir la sabia frase que dice que la vida es individual. Nadie puede caminarla por mi. Y no puedo caminarla acompañada. Los encuentros con otros transeúntes que coinciden en el tiempo y el espacio, son fortuitos. A veces los caminos son paralelos por largo tiempo; otras se cruzan apenas un instante para no volver a encontrarse; pero en todos los casos, cada uno tiene su propio camino, aunque la bruma que llena la mente con miedos y confusión nos haga ver espejismos. Mi abismo, el de mi soledad, está ahí enfrente. Esta vez me llama con la fuerza de un imán. Esta vez saltaré con menos miedo. Ya no me importa si se abre o no el paracaídas... esta vez, llevo mis propias alas.

(1) Rosa Montero, Historias de mujeres, Ed. Alfaguara, Madrid: 2002, p. 28.

sábado, 23 de agosto de 2008

Paradojas: si regresa, tampoco es tuyo.


Si amas algo, déjalo libre. Si regresa, es tuyo. Si no, nunca lo fue. 


Es lindo ese aforismo, ¿no? Pero es falso. Lo tuve a la mano toda mi vida, hasta hace poco. Cuando logré expresarlo de otra forma:


Si amo a alguien es porque soy libre.
Ese alguien también es libre.
Si ese alguien a quien amo se va, es porque es libre.
Si regresa, es porque es libre.
Si no regresa, es porque es libre.
Si lo recibo de regreso, es porque soy libre.
Si no lo recibo de regreso, es porque soy libre.
Nunca fue mío ni lo será.
Nunca fui suya, ni lo seré.
Y cuando ambos elegimos estar juntos, nos acompañamos en nuestra libertad.


Por obvio que parezca, llegar a estas afirmaciones ha sido todo un proceso. Largo y doloroso. Porque si es difícil entender y asumir la libertad propia, lo es más todavía, comprender y respetar la libertad del otro.


Lo que me parece paradójico es que, aunque vivir desde esa perspectiva una relación de pareja da menos certezas, también da más seguridad. Cuando un ave que se fue regresa, y caes en cuenta de que después de todo, puede volver a irse cuando quiera. Y que así como esa ave puede irse, puede irse también todo lo demás, no te queda más que asumir que lo único que no ser irá de tí eres tú misma. Y comienzas a construir la seguridad desde adentro, la compañía propia... ergo, aunque hay menos certezas de lo que el otro hará o dejará de hacer, tu seguridad personal crece.



La otra paradoja es que, a veces, esa fortaleza termina por vincular... Así somos de contreras.



miércoles, 16 de abril de 2008

Mis causas

Mi amigo Miguel Angel me dio una idea genial para este asunto de no perder la motivación de aprender a correr. Y me dejó la cabeza girando. Me dijo que por qué no anclaba el "Proyecto Sahara" (ya hasta merece mayúsculas y eso que no hay nadie más lejano de las arenas del desierto que yo en este momento) a una causa que entusiasmara a más personas y le diera un sentido de mayor trascendencia al asunto. ¡Me encantó!
Y ahora viene una de las cosas que me cuestan trabajo en la vida: decidir.  Porque causas tengo muchas... MUCHAS.
Algunos ejemplos:



-TIBET LIBRE
La represión de China sobre el pueblo tibetano es una atrocidad vergonzosa a estas alturas de la historia. Los tibetanos son un pueblo pacífico, con una gran riqueza cultural y todo lo que piden es el respeto a esa cultura, a sus costumbres y a su libertad de culto. S.S. el Dalai Lama, su líder espiritual y político, Premio Nobel de la Paz, es un hombre admirable y congruente que ha optado por la no violencia durante muchos años para conseguir estas libertades para su pueblo. Aquí hay más información sobre el conflicto sino-tibetano y una Convocatoria para crear carteles en favor de esta causa.
-LOS DERECHOS DE LAS MUJERES
 Durante algunos años ya, he tenido interés en algo llamado "estudios de género" que, para quienes no estén familiarizados con el tema, en pocas palabras se trata de aprender a mirar el mundo apreciando las diferencias que hay entre hombres y mujeres, para encontrar formas de igualdad de derechos y oportunidades para todos; a mí me gusta definirlo también como aprender a coincidir, a conciliar nuestros intereses, y darnos cuenta de la interdependencia del bienestar de unas y otros. Curiosamente, el asunto de la equidad tiene mucho trabajo pendiente, para empezar, entre las propias mujeres. Y eso es parte del trabajo que hace Semillas, una organización que apoya proyectos productivos de mujeres, promoviendo entre otras cosas, su financiamiento a través de una iniciativa llamada Mujeres Invirtiendo en Mujeres.
-EL MEDIO AMBIENTE
Imposible sustraerse de este tema que a todos nos atañe. Cada vez se reconoce con mayor seriedad que el calentamiento global es una realidad que tendrá consecuencias catastróficas hasta en un corto plazo si continuamos viviendo sin conciencia, como todos unos depredadores de nuestro medio ambiente. Y en este tema entran diversidad de asuntos: consumo responsable, separación de desechos, comercio justo, alimentos orgánicos, y en general la importancia de aprender a tener un estilo de vida responsable con nuestro entorno. Muchos más difícil de hacer que de decir... 
Y otras con las que me identifico:
-EDUCACION PARA LA PAZ
-LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS
-MEXICO
-AFRICA
-LUCHA CONTRA LA CORRUPCION
-LIBERTAD DE EXPRESION

En fin, que hay de dónde escoger. Pero lo importante para mi en esta reflexión es que, a estas alturas de mi vida no me gusta la incongruencia: ¿será cosa de la edad? La integridad se ha vuelto uno de mis valores favoritos, uno por cierto que no es fácil de lograr... pero al que aspiro. Y en ese sentido cuando me identifico con una u otra causa lo que quiero es que eso se vuelva parte de lo que me define como persona, y que no sólo sea una pose que me haga ver más interesante, inteligente o responsable... 
Para terminar de dificultar el proceso de decisión, si hago de alguna de estas causas la motivación para correr, voy a compartirla con mi hija, y ahí el tema de la congruencia se vuelve todavía más relevante.
Y bueno... ¡pues no me he decidido! Pero mientras tanto, ya  me voy a correr a ver si logro un minuto más a ritmo de tortuga en maratón. ¡Corro... que se me hace tarde!

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