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jueves, 14 de mayo de 2009

¿Y qué?


Sí duele, ¿y qué? Es sólo dolor.
Sí tengo miedo, ¿y qué? Lo haré de todas formas.
Sí dudo, ¿y qué? voy a seguir adelante.
No sé qué va a pasar, ¿y qué? De eso se trata la vida.

Just smile!

miércoles, 29 de abril de 2009

Ante la pandemia, una acción positiva: leer poesía

 Cuando algo amenaza de manera colectiva nuestra seguridad o nuestra salud, suelen suceder una de estas cosas: histeria colectiva, parálisis colectiva o toma de conciencia colectiva. En la actual crisis que estamos viviendo en el mundo, por la amenaza del virus de influenza porcina, está teniendo lugar la mejor de las tres reacciones. En lo general, las personas estamos atentas a las indicaciones de las autoridades sanitarias, estamos acatando las medidas de prevenciónpara evitar que el virus siga propagándose, y con ello, estamos cuidándonos unos a otros.

Más allá del esfuerzo personal por cuidarnos y proteger a los nuestros, cada uno desde su trinchera, contribuye de la forma en que puede al bienestar colectivo. Fausto Vonbonek, me dio el ejemplo de esto con su iniciativa: ¡Ante la epidemia, decide salir a ofrecer poesía!

Juntos, iniciamos una lluvia de ideas y reunimos el siguiente compendio de frases alusivas a la poesía como un antídoto contra el pesimismo y la parálisis provocada por el miedo  que no nos sirve de nada.  

  Lilyán de la Vega (Soy Poesía y De piel y suspiros)

No es una guerra mundial ni es el súbito ataque de un célula fundada por un grupo terrorista, es la influenza porcina, el mayor enemigo del mundo en el día en que vivimos.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) no puede ni debe negarlo, por ello hoy Margaret Chan, directora general del organismo emitió en Ginebra una alerta mundial Fase 5 para todo el planeta. Lo aterrante es que son sólo seis.  Se trata de un virus sin rostro, o al menos aún desconocido, sin embargo los síntomas son conocidos: son los mismos de una simple gripa. La diferencia es que avanza y demuele la vida.

 Sí, la humanidad está en riesgo y los hombres inician su guerra esta vez declarada por un enemigo que puede matar a millones si no se le encara con toda unidad y energía.

Hemos sido testigos de cómo en tan sólo unas horas el mundo ha cambiado su aspecto. Ahora luce inseguro y la gente ha corrido a esconderse en sus casas. Los hechos son graves, muy graves, pero afortunadamente la prevención es genuina y también oportuna. La contingencia ha mermado los rostros y el alma de muchos. Las noticias estresan, las calles se quedan vacías, la gente se invade de miedo. Por ello he decidido salir a ofrecer Poesía, pero no estoy solo en ello, mi novia Lilyán ha tenido una idea: Fraguar enunciados que alienten a muchos a hacer algo bello: leer poesía.

Aquí las compartimos con ustedes.

  Fausto Vonbonek (Pareidolias)

 

¡¡¡Vacúnese con poesía!!!

Ser feliz es bueno para la salud. Leer poesía es bueno para ser feliz.

¡La poesía es el mejor tapabocas!

Prevén la influenza: no la beses, ¡declámale poesía!

¡La poesía jamás cerrará sus fronteras!

La poesía es contagiosa, pero no mata.

La poesía es fase cero

Contágiate de poesía bajo tu propio riesgo, no hay vacuna.

La poesía es vida eterna.

Permanezca en su casa, lea Poesía.

¡La poesía prolonga la vida!

La poesía y el amor fortalecen las defensas.

¡Leer poesía es el mejor antivirus del mundo!

Aquí tenemos el mejor antiviral: Poesía.

Vacúnese aquí: ¡Lea poesía!

La influenza no ataca jamás a quien lee poesía.

Poesía no rima con Pandemia, pero sí con Buen Día.

Estimule su sistema inmunológico: lea poesía.

No sé si soy inmune a la influenza, pero con poesía soy inmune al desamor.

Poesía: la mejor vitamina para la vida.

Disemínala: ¡propaguemos una epidemia de Poesía!

Desestrésese aquí, lea poesía.

¿Qué mejor pandemia que la de la poesía?

Poesía: la pandemia que cura las almas.

Pandemia de Poesía: propágala.

¡Pandemias no, Poesía sí!

Práctica segura: leer poesía.

El mundo lo pide: lea poesía.

El mundo está en pausa: es momento de leer poesía.

Y sus últimas palabras fueron: "cómo extrañaré la poesía"

Lavarte las manos y leer poesía: ¡que buenas costumbres!

No bese ni abrace, hagale el amor con poesía.

Inocúlate con poesía y buen humor.

Abrázalo con poesía: es amoroso y seguro.

La poesía endulza los antivirales, y el carácter.

La poesía rejuvenece, porque hace feliz.

Órdenes de la OMS: ¡lea poesía!

La aglomeración de personas puede ser riesgosa; la aglomeración de letras puede ser POESÍA.

¡Lávate las manos con jabón, y el alma con Poesía!

¡Ay, vida! No me mereces. Atte. La Poesía.

La vitamina C está en la naranja y la guayaba; la Poesía está en tu corazón.

La poesía no evita la influenza, pero sí evita la amargura.

La poesía es la sangre de cordero que cubre las puertas y ahuyenta las plagas modernas.

Medidas preventivas para la epidemia de influenza:

-Lávate las manos con frecuencia

-Usa cubrebocas

-No asistas a lugares concurridos

-Compra un libro de poesía y enciérrate a soñar.


Ahora, es tu turno. ¡Bienvenidas nuevas frases! Las mejores serán publicadas tanto enPareidolias como en Los 40 y sus alrededores.

viernes, 24 de octubre de 2008

Elijo la fortaleza



miedo. 1. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. 2. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea. 

fortaleza. 1. Fuerza y vigor. 2. En la doctrina cristiana, virtud cardinal que consiste en vencer el temor y huir de la temeridad. 3. Recinto fortificado.

¿Cuál eliges tú? Yo, por supuesto, elijo la fortaleza... ¡pero tengo miedo! Esto de mi condición humana a veces es un problema. Mi intuición sabe lo que es mejor, y yo simplemente, me acobardo. 

Pero el otro día llegó a mi mente, como un regalo de alguien muy querido, la posibilidad de este trueque: "Vamos a eliminar esa palabra de nuestro diccionario interno. Transforma el miedo en deseo". Me dejó girando el pensamiento a velocidades delirantes. Imaginando todos los miedos que podría transformar en deseos. Y pensando en cómo los deseos son el primer paso de las realidades que creamos para nosotros. Esta propuesta se trata de enfocarnos en las posibilidades -en lo positivo-, en vez de en las limitaciones -lo negativo-.

Así, en lugar de decir: "tengo miedo de equivocarme", podría decir "deseo tomar la mejor decisión." La primera aseveración deja a mi mente enfocada a la limitada esfera de esa decisión tomada, que me causa el miedo de errar. La segunda, en cambio, abre mi horizonte de posibilidades, para permitirme encontrar aquella que sea la mejor.

O aterrizando más. En mi caso, el peor miedo que tengo es a la soledad. Pero ¿qué pasa cuando digo "tengo miedo de estar sola"? Pasa que me enfoco en ese miedo, y se desata la sensación paralizante que lo acompaña, y mi impulso de supervivencia me hace estar dispuesta a cualquier cosa, cualquiera, con tal de no encontrarme con el monstruo que amenaza mi seguridad.

Por otro lado si reenfoco esta idea y digo: "deseo tener una vida llena de relaciones significativas y felices, rodeada de personas a quienes ame y que me amen", el espectro de posibilidades se amplía considerablemente.

Transformemos, pues:

Tengo miedo de estar en el bosque Vs Deseo aprender a disfrutar del bosque
Tengo miedo de ser engañada Vs Deseo una relación digna de confianza
Tengo miedo de la crisis económica que anuncian por todos lados Vs Deseo construir un estilo de vida sustentable
Tengo miedo de bucear Vs Deseo conocer la belleza del mundo submarino
Tengo miedo de enfermarme Vs Deseo gozar de salud y energía
Tengo miedo de divorciarme Vs Deseo ser feliz
Tengo miedo de los dragones Vs Deseo vencer a los dragones

El deseo está contenido en la fortaleza, no en el miedo. Éste último paraliza, al grado de no dejar ni pensar, mucho menos desear... La mente que entra en pánico sólo puede ver lo que no quiere.  La fortaleza, por su parte, moviliza, impulsa hacia adelante, obligándonos a mirar todas las alternativas a la vista y a elegir el camino que parezca acercanos más a la meta que deseamos alcanzar. Cuando se trata de una edificación, la fortaleza está siempre colocada en una posición estratégica, que permite una visión amplia del terreno circundante, y también del más lejano.

Después de esta reflexión me quedo, más convencida aún, de que elijo la fortaleza; de que el miedo es algo muy estorboso y limitante, y de que adoro la palabra Deseo.

 


jueves, 2 de octubre de 2008

El bosque

Descubrí que mi ser tiene la forma y la profundidad 
exactas que llenan mis vacíos, Lilyán ¡¡2006!!

Y ahora, viene el bosque. Llegué a su orilla, estamos frente a frente. Todavía no doy un paso hacia adelante, aún no me he adentrado, y ya siento su obscuridad, veo su frío... Me da miedo, sí. ¿Y qué? Voy a cruzarlo con miedo o sin él, voy a cruzarlo porque ya es urgente que lo haga, ya no puedo -no quiero- esperar más.

Estos bosques, los de las limitaciones, de las dependencias, de los rencores que atan, de las confrontaciones con una misma, de las propias y más recónditas verdades, son bosques ineludibles e intransferibles. Sólo yo puedo cruzar mi bosque. Nadie puede hacerlo por mí, ni siquiera conmigo. Es un bosque individual, lleno de mis propios dragones... de los más míos, de esos que me he encargado de alimentar y hacer crecer con los años; de esos, que al evadirlos, he cuidado como si fueran algo preciado. Tal vez lo eran. Tal vez necesitaba a mis dragones como guardianes de mi tempo, de mi ritmo personal. Probablemente han estado ahí para que no me adentrara al bosque antes de tiempo, antes de estar lista. Y creo que ya lo estoy.

Llevo algunos meses soltando costales inútiles y pesados de expectativa, de apariencia, de autoengaño, de autoestima minada, de mediocridad, de conformismo, de resignación. Se han ido quedando en el camino, como un camino de migas que me recuerde los senderos ya andados, por los que no quiero volver. Con este paso, ahora más ligero, me siento capaz de caminar con más decisión, de saltar ágilmente sobre mis propias limitaciones, de atreverme a conocer veredas nuevas y arriesgadas e, incluso, si fuera necesario, de levantar el vuelo -he estado ensayando- para sentir el viento de la libertad de ser yo misma alborotando mi pelo, y volver siempre a tierra firme, para no olvidar que pertenezco al suelo, a la tierra, al barro cocido con que estoy hecha, mujer de carne, hueso, pensamientos y sentires, mujer de corazón de rítmico latido, mujer de pasos largos, mujer que se mira y se gusta.

Un paso más y estoy adentro, bosque. Un paso más que ya no puedo dejar de dar, aunque no lo de. El proceso se echó a andar, y tiene vida propia. Mis piernas se mueven a voluntad, y también empujadas por el tiempo acumulado en que tanto te he pensado, bosque.

Mis brazos extendidos ya te tocan, ya sienten la neblina gélida, la brisa picante, los claros de luz intermitentes, la vida ahí adentro -porque también hay vida en el lado obscuro que se enfrenta-, la promesa de que no eres infinito.

Ya voy, bosque, a poblarte con lo más frondoso de mi misma: mi deseo de aprender a ser feliz conmigo.

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